Estabas tan ansiosa por ver la luz…
No podías esperar tu tiempo, debías llegar antes…
Y eso marcó tu destino de diferencias y esquemas rotos.
Madrugada azul con olor a lirios.
Cielo oscuro tapizado de diamantes.
Un aviso punzante le dijo al vientre que venías…
Que ya estabas lista, aún sin estarlo…
Y tu llanto desgarró la madrugada
Y tu rostro iluminó la escena
-No era tiempo. – dijo la partera.
-No era tiempo. – repitió tu padre.
Pero no los escuchaste…
Si jamás te importaron el reloj, el calendario ni las leyes de los hombres…
Designio natural o capricho personal?
Sea cual fuere el motivo peleaste por respirar y lo conseguiste.
Luchaste por abrir los ojitos desnudos, sin pestañas ni colores
Asiste con fuerza un dedo materno que sentía temor de tocarte, frágil piel sin acabar…
Y aunque el alimento llegara a los labios transparentes tu delicado sistema decía que no… no era comida tu elemento vital, sino el aire nocturno que te acunó aquel día…
Nunca un berrinche, jamás el llanto.
Como ave de mar creciste en la orilla del mundo, mientras incursionabas a las islas de tu amada libertad.
Vuela! etérea y sutil gaviota, sigue los vientos que te llaman de altamar…
