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lunes, 6 de abril de 2009

Carta para Roberto


Mi bello Roberto:
Aún recuerdo que fuiste quien me dio la bienvenida a Casa M.A.N.U.
Aquella tarde de mi entrevista con Ale coincidió con la visita de Ronald McDonald y me invitaron a subir…
De pronto me encontré saludando a un montón de gente que me recibía como si me conocieran desde siempre.
Grandes, chicos y medianos.
Alguien me alcanzó una silla y en medio de mis nervios por la situación, me acomodé para ver qué sucedía.
En el tumultuoso bullicio del comedor, mientras esperábamos a dicho personaje, creo que fue la misma Alejandra quien me acercó un cochecito de bebé y me dijo, sin anestesia:
-HAMACÁLO-
!!!!!!!!!!!!
WOW!! Qué hago con este pequeñín? –pensé desconcertada- Cómo se llama, cómo se llamaaaaa???!!!
Qué tengo que hacer? Y si llora? Lo levanto o no lo levanto? Le doy un beso para tranquilizarlo o lo asustaré aún más? Pido ayuda o quedaré como una tonta? (Mujer grande!!!)
QUÉ HAGO CON ESTE BEBÉEEEE???!!!


Me mirabas en silencio desde tu lugar. Yo temblaba mientras tomé tu manito creyendo que te ibas a asustar. Pero lejos de ello, en ese mismo momento nos hicimos amigos.
Llegó Ronald e hizo su show; te regaló un globo y a mi también.
Cuando todos aplaudieron para despedirlo te asustaste, hiciste un puchero y yo te hablé. Enseguida se te pasó el miedo y seguimos conversando hasta que llegó la hora de irme y me despedí con un -Hasta luego! Nos vemos los lunes de 4 a 8…

Por suerte todos los lunes en la casa fueron maravillosos.
Algunos mejores que otros cuando había buenas noticias.
Otros no tanto, cuando algún inconveniente llovía sobre alguno de ustedes…
Algunos lunes yo llegaba y me encontraba una camita vacía que daba algo de tristeza, como cuando despedimos a María. Tristeza que se despejaba enseguida al pensar en la vida de dicha y amor que le esperaba junto a su familia.
Algunos lunes le dábamos la bienvenida a alguien que ingresaba, otro recibimos de vuelta a Gabriel que se había ido pero regresó…
Los lunes han pasado a ser días sumamente importantes para mí.
Son los días en que cambié tu pañal, que preparé la merienda que devorabas sentado en mi falda; día en que te bañaba mientras salpicabas toda la cocina con tus manotazos; algún lunes te saqué una foto envuelto en ese toallón con capucha, muchos lunes te quedaste dormido en mis brazos…
Los lunes te he visto crecer.
Un lunes conocí tu primer dientito y, al siguiente, el segundo. Los lunes y algún día extra fui testigo de tus primeros pasos que venían acompañados por ese silbido único que nos causó tanta gracia.
Los lunes conocí de a poco a tu bella familia, vecinos de barrio y compañeros de sentimiento.
Y hoy, lunes 6 de Abril, te escribo estas palabras para despedirme.
Me despido como aquél día de la primer visita…
HASTA PRONTO, ROBERTO!
Que Dios los bendiga.