
Duérmete, mi niño mapuche
Duerme y no escuches los gritos
Descansa en la sangre aún tibia
de tu familia, regada por siglos.
Duerme y mira el horizonte
Sin ver a tu lado las armas
Cierra los ojos, pequeño.
No veas tus propias entrañas
Duérmete niño aborigen
Duérmete, niño mapuche
Guarda un puñado de tierra
Mientras masacran tu origen
Que tu heredad ya no existe
Y las raíces se vuelan
Maldita conquista blanca!
Duerme, mi niño, y resiste…
AIWIÑ.
